Aula7 a examen


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Solo una vez al año se publica la revista Aula7. Editada por la Asociación de Estudiantes y Graduados Universitarios Adventistas de España (AEGUAE), se ofrece a todos los participantes del congreso anual que viene realizando dicha asociación desde hace 35 años.

Aula7 también está disponible en Internet pera ser descargada gratuitamente y por ello ofrecemos al lector habitual de Café Hispano esta breve reseña para que se familiarice con sus contenidos.

El primer artículo de la revista nº 22 abre fuego con un título paradójico: “El problema del bien”. Su autor, José Antoni Álvarez Rodríguez, profesor de matemáticas y física y química del colegio adventista de primaria y secundaria ubicado en Barcelona, el Col·legi Urgell, nos propone que en lugar de buscar en el Mal la prueba de la no existencia de Dios, observemos si el Bien puede ser la mejor explicación a la existencia de Dios.

“Mientras todos nos inquietamos a escandalizarnos ante el mal, muy pocos nos detenemos a reflexionar sobre cómo es posible el bien”, escribe Álvarez.

Plantearse la existencia del Bien sin un Dios creador no es tan sencillo. “La actitud altruista del hombre […] entra en contradicción […] con la selección natural, que preconiza la supervivencia de los más aptos”.

La conclusión a la que llega Álvarez puede resultar muy obvia para un adventista: “Pienso que si somos honestos con nosotros mismos, la única explicación satisfactoria que podemos dar a la existencia del bien es que Dios existe”. Por ello, la lectura de su artículo se justifica por los elementos que presenta para reflexionar.

En este caso, es más importante cómo se llega a la conclusión que ella en sí misma. Y Álvarez nos ofrece varias pinceladas que nos insinúan el camino que ha seguido hasta llegar a ella. Y digo insinúan porque quizá, el lector más exigente, eche de menos un desarrollo más amplio de las ideas del autor.

Otro artículo que ofrece argumentos y datos que sostienen una conclusión que todos damos por descontada –pero que pocos sabríamos justificar– es el que publica Fernando Castrillo bajo el título de “El ‘Evangelio de Judas’”. El autor nos ofrece una ilustrada y amplia respuesta a la pseudopolémica que pudo generar la divulgación sensacionalista del Evangelio de Judas.

Castrillo no duda en denunciar a los diletantes modernos, aquellos que divulgan un saber como aficionados y no como profesionales. Nada más empezar los acusa de especuladores, mal intencionados, de dar informaciones sesgadas y de hacer de Jesús una objeto del cual aprovecharse para sacar dinero. National Geographic sería uno de estos diletantes, según apunta el autor, que ofrece una presentación de lujo pero que a la hora de analizar su contenido omite información tan relevante como que el manuscrito de Judas ya se conocía desde hace siglos y que ha sido ignorado reiteradamente por los entendidos.

En este sobrio artículo, Castrillo señala que la palabra “evangelio” debería cambiarse por la expresión “Libro de Judas” ya que el formato del contenido del mismo no responde a las características de un evangelio sinóptico.

Castrillo analiza lingüística y literariamente el Libro de Judas y acaba ofreciendo una serie de criterios para evaluar un evangelio.

Hablamos pues de un artículo asequible para todo público con una cultura cristiana mínima, fascinante para todo aquel aficionado a los manuscritos y muy reconfortante para quien hubiera llegado a pensar que este “descubrimiento” amenaza los pilares de la fe.

“Términos de opresión en ‘Éxodo’” es el título de un artículo escrito años atrás, durante su etapa de estudiante de Teología, por el actual director del centro adventista de comunicaciones español, Pedro Torres Martínez.

Con un análisis lingüístico exhaustivo, Torres expone el gradual sometimiento del pueblo de Israel al faraón hasta el punto de tornarse insoportable.

Quiero destacar el contexto histórico que ofrece Torres ya que en él, se puede leer que José enriqueció a Faraón a costa de empobrecer al pueblo egipcio. Este detalle, con todas sus connotaciones ideológicas y divinas, bien podría ser motivo de más de una reflexión.

Finalmente, el autor concluye que el pueblo israelita llegó a verse en condiciones equiparables a las de los campos de concentración.

De Estados Unidos nos llega un escrito comparable al buen vino. Publicado en 1980 en la revista Ministry, su contenido no solo continúa vigente sino que ha ganado mucho sabor con el paso de los años y, por lo menos en España y en los países de América Latina, a su lectura y posterior estudio habría que dedicar muchas tardes de sábado.

Fritz Guy, autor de este escrito que lleva por título “El malentendido de la iglesia”, era profesor de Teología en Andrews en el momento de publicar este artículo recogido ahora por Aula7. Posteriormente fue rector de la Universidad de La Sierra (California) y actualmente ya está retirado.

“El malentendido es serio y gravoso” dice Guy, “ pero no incurable; el mejor modo de remediarlo es identificar y luego vivir algunas de las potencialidades de la iglesia como confraternidad, como comunidad de la fe y del Espíritu.”

Guy sostiene que este malentendido “brota de nuestra tendencia a considerar a la iglesia primariamente como una organización o una institución, más que como una confraternidad o una comunidad de fe y del Espíritu”.

A partir de aquí, Guy presenta tres realidades que confirman la realidad de su tesis: 1- la profesionalización de la iglesia, 2- la burocratización de la misma y 3- la cuantificación de sus objetivos: el intento de definir el éxito de la iglesia en términos estadísticos.

Guy explica el precio que paga la iglesia por el malentendido en cuestión y finalmente propone una pauta clarísima para remediarlo: la iglesia, antes que institución, es una comunidad de seres que se aman y se pertenecen.

La última sección del número de Aula7 aparecido este diciembre vuelve a desempolvar una artículo dividido en tres partes que también apetece leer hoy. Publicado en la Revista Adventista española en 1991, el músico Francisco Doménech habla de música.

La música ha sido el tema de la reciente convención celebrada en Valencia (España) organizada por AEGUAE.

Próximamente dedicaremos un post a informar sobre lo acaecido y comentado en la citada convención y aprovecharemos para citar los artículos de Doménech.

Estamos pues, ante una delicatessen espiritual, escasas en el mundo adventista de habla hispana, confeccionada por voluntarios con pasión y mucho esfuerzo. Saboréenla, porque la próxima no llegará hasta diciembre de 2010.


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