El Hermano Balaam proyecta una sombra larga


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Todo niño que ha tenido una formación cristiana bíblica conoce la historia de este extraño “profeta loco” y el embarazoso azote con la lengua que le dio su amistoso burro. Para muchas personas, sin embargo, ese es todo el recuerdo de Balaam que tienen con el paso de los años.

Pero el Hermano Balaam está en todos nosotros –tanto así, que ignorar a Balaam es hacer caso omiso de aquellas áreas que existen en cada una de nuestras vidas y que necesitan atención. Es difícil que una persona viva no haya tenido que luchar con los desafíos que enfrentó Balaam. Muchos desempeñan el rol dramático de la vida de Balaam. Algunos juegan el mismo juego, pero se retiran antes de que el juego los domine.

¿Qué sabemos acerca de Balaam? ¡No mucho! Sin embargo, los escritores de la Biblia se acordaron de él en términos muy poco halagüeños. Judas Tadeo comparó a los responsables de ciertos desvaríos teológicos con Caín y Balaam, ya que “se lanzaron por lucro en el error de Balaam” (Judas 11). Jesús, en la caracterización de uno de los aspectos negativos que describen a Pérgamo, la tercera iglesia en su analogía histórica, se concentró en Balaam (Apocalipsis 2:14). ¿Por qué? Debido a que conspiró con el rey moabita para obtener ganancias financieras, tratando de debilitar a los israelitas triunfantes que derrotaron a otros reyes y países en su marcha hacia el Jordán y la Tierra Prometida.

¿Su estrategia de connivencia? Enviar el golpe del tonto -las encantadoras mujeres de Moab y el atractivo sensual de la religión pagana. No hay debates teológicos, tampoco una consideración de la dirección providencial de Dios –sólo la atracción fatal de la excitación sexual.

¿Funcionó? ¡Ha funcionado casi cada vez que se ha intentado! Es raro que alguien (hombre o mujer) vea de antemano adonde le conducirá la euforia del momento. ¡Piensa, pero a la mañana siguiente! ¿Cómo respondió Dios? Veinticuatro mil personas murieron en Baal-peor, en la frontera de la Tierra Prometida (Números 25:9).

¿Qué tipo de profeta fue Balaam? ¡Una vez más, no sabemos mucho sobre él! Pero el registro bíblico denota que tenía poderes extraordinarios y que su reputación era bien conocida. Más específicamente, ¡conocía al verdadero Dios, con el cual hablaría! Esto dice mucho acerca de la universalidad de Dios, en su obra con hombres y mujeres que respondieron al Espíritu Santo en todas las edades. Sin embargo, hay tantas cosas que no sabemos.

Todo lo que sabemos es que fracasó en la mayor prueba de su vida. No fracasó porque no hubiera luchado con su conciencia y no hubiera tenido conversaciones abiertas con Dios. Por lo menos cuatro veces se enfrentó directamente con las promesas encantadoras y crecientes de Balak prometiéndole una gran compensación. El apetito de Balaam por el soborno financiero y la ambición del poder que el dinero le daría, le impulsaron a actuar, pero Dios intervino expresamente con la esperanza de hacerlo recapacitar. Pero, tal como dice Pedro, la “locura” se apoderó del profeta (2 Pedro 2:16).

Balaam cayó en la locura cuando rechazó la sobrecogedora experiencia de escuchar a Dios. La promesa de inmensa seguridad financiera y el poder que la acompaña, sofocaron la lealtad a Dios que alguna vez tuviera. Al final, regresó de nuevo a Moab con un esquema que seguramente demolería las defensas de muchos israelitas, una estrategia que muchos, al parecer, han decidido no resistir desde entonces.

¿Nos ha obscurecido a nosotros, hoy, la larga sombra proyectada por Balaam?

¿Quién no ha oído hablar de los más de cincuenta mil millones del esquema Ponzi, generados por el ex presidente de la bolsa de valores NASDAQ, Bernard Madoff? Entre sus inversores estaban los economistas más astutos financieramente de los Estados Unidos, y también había muchos, muchos que depositaron sus ahorros de toda la vida (en algunos casos, muchos millones de dólares) en el que parecía ser el “negocio” más seguro del mundo. Todos estos fondos se perdieron, y muchas familias y organizaciones benéficas quedaron devastadas.

Pero Madoff era sólo la punta del iceberg. Muchos otros regímenes económico-financieros similares (y la cantidad sigue creciendo), aunque no sean tan horribles como la estafa de Madoff, están ahora a luz y calor del sol del mediodía.

Piense en el encantador Allen Stanford, de 60 años de edad, que, hace unos meses tenía dos mil millones de dólares, pero ahora está sin dinero y en la cárcel, acusado de fraude. Pero antes su elaborado programa presuntamente sustrajo siete mil millones de dólares de inversores que se beneficiaban (por un tiempo) de sus empresas de CDs de alta calificación.

Podría seguir y seguir. Pero ¿cómo andamos por casa? Muchos adventistas con modestos “nidos de huevos” han sido devastados por invertir con hermanos adventistas que tenían “algo seguro” –deslumbrados por “arbitrajes”, “inversiones en el extranjero”, “productos que serán noticia de primera plana pronto”, etc. Este tipo de negocio se llama inversión de “afinidad”, y ocurre cuando un miembro de confianza de una comunidad religiosa es un hablador rápido. Los ejemplos son innumerables en todos los grupos de la iglesia.

¿Hay entre nosotros alguien que se no se haya al menos sentido tentado a sumarse a un esquema piramidal multinivel, que promete una alta tasa de retorno en la creencia errónea de que todos se benefician? Funciona de maravilla hasta que se derrumba bajo la necesidad de un aumento exponencial de los participantes –y vemos un ejemplo moderno de sillas musicales.

¿Qué sucede con la memoria adventista cuando nombres como Harris Pines, Villa de Enfermería Pawtucket, oficinas de correos Davenport, compensaciones Shady Grove, Boston Regional Medical Center, etc., vienen a la mente? (Véase Douglas Hackleman, Who Watches? Who Cares? [¿Quién vigila? ¿A quién le importa?] [Morrison, CO: Members for Church Accountability, 2008].)

¿Qué está pasando aquí? ¡Es la sombra de Balaam! Los señuelos gemelos del dinero fácil y la atracción sexual han arruinado a muchas familias en nuestro medio. Las esperanzas de jubilación segura, las necesidades educativas de los niños, y la necesidad de tener el coche extra y la casa de vacaciones, etc., todo eso se ha desvanecido para demasiadas personas.

Pero estos colapsos financieros no son la peor consecuencia de la codicia. Balaam llegó a volverse “loco” en sus sucias actividades. Muchos líderes cristianos, que algunos de nosotros conocemos bien, ya no siguen en sus trayectorias. La muerte vino a Balaam, rodeado por sus malas consecuencias. Y el futuro para todos los que han sido infectados con la enfermedad de Balaam es sombrío. “Pero fuera de la ciudad (Nueva Jerusalén) estarán los perros y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ame y practique la mentira” (Apoc. 22:15, VR).


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