En el principio era el logos


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Ya en la antigüedad se consideraba al evangelioSegún Juancomo distinto a los otros tres evangelios canónicos. Según Mateo, Según Marcosy Según Lucascontienen un relato que, aunque tiene algunas peculiaridades propias a cada uno de ellos, en general cuenta una historia congruente. A grandes rasgos, la vida y el ministerio de Jesús consisten de un más bien corto tiempo en Galilea de los Gentiles durante el cual Jesús se distingue por sus milagros y sus confrontaciones con los fariseos. En un viaje al norte, en Cesarea de Filipos en las cercanías de las fuentes del Jordán, Pedro confiesa que Jesús es el Cristo (el Mesías, Mc. 8: 29). Esta confesión hace que Jesús le imponga completo silencio acerca de su identidad. Con anterioridad espíritus que Jesús echó de pobres endemoniados anunciaron que Jesús era Hijo de Dios. A éstos Jesús también les ordena callar y no decirle a nadie quién es él.

La confesión de Pedro, sin duda, marca el punto culminante de su ministerio en tierras de los gentiles. Ella hace que Jesús emprenda su único viaje a Jerusalén. Cuando llega a la ciudad de inmediato se encuentra con la oposición de los saduceos que controlan el templo y tienen influencia sobre el procurador romano Poncio Pilato. Cinco días después de haber llegado a Jerusalén, Jesús cuelga de una cruz en un pequeño promontorio fuera de la ciudad. Según Marcos, el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión al verlo espirar exclama “Verdaderamente este hombre era hijo de Dios” (Mc. 15: 39). Si bien Según Mateoy Según Lucasle añaden a Según Marcosrelatos del nacimiento de Jesús y de la resurrección y las apariciones del Cristo resucitado (en los mejores manuscritos Marcos termina en 16: 8), en general estos dos evangelios siguen el programa narrativo de Según Marcos. Por eso a estos tres evangelios se los denomina sinópticos. Ellos ven juntos.

El evangelio Según Juan fue concebido en otra matriz. A grandes rasgos se lo puede diferenciar por dos peculiaridades. En primer lugar, el ministerio de Jesús incluye a Jerusalén desde su comienzo y su última estadía en la ciudad es de seis meses, de la fiesta de los tabernáculos (sept. /oct.) a la fiesta de la pascua (abril/ mayo). En segundo lugar, en vez de Jesús impedir que otros divulguen su identidad, él mismo insiste que se le conozca correctamente, no como hijo de Dios sino como Dios. Esto, sin duda, puso al evangelio Según Juan en una categoría aparte de todos los demás libros del Nuevo Testamento, e hizo que ya en la antigüedad se lo considerara una obra “espiritual”.

Los dos himnos de los primeros cristianos incluidos en el Nuevo Testamento también proclaman que Jesús es la manifestación humana de un ser divino pre-existente. Filipenses 2: 6 – 11, sin embargo, hace claro que ese ser tenía “forma de Dios”, no era Dios y tampoco tenía el deseo de llegar a ser “igual a Dios”. Colosenses 1: 15 – 20, por su parte, describe a ese ser como “el primogénito de toda criatura”, y de esta manera lo descalifica como Dios.

Ya hace muchos años que tengo una relación especial con el evangelio de Juan. A pesar de haber estado estudiándolo por mucho tiempo, cada vez que lo leo encuentro nuevas cosas que merecen mi atención. Pareciera que sus depósitos de significado son inagotables y dignos de ser extraídos. Seguramente que todos los libros de la Biblia tienen amplias reservas de significado, pero para mi ninguno tiene más que el evangelio Según Juan.

El por qué de esta evaluación queda claro una vez que uno se percata que el evangelio no abre su universo simbólico poco a poco, a medida que uno va leyendo comenzando al principio. No. En este caso al mismo comienzo ya tenemos que tener pleno entendimiento del universo simbólico en que el evangelio vive. Desde el principio hasta el fin el texto presupone que el lector sabe cómo funciona su lenguaje. Sin duda, su lenguaje es una de sus más notables características. En términos puramente lingüísticos su griego es simple, pobre, peatonal. Su griego es accesible a principiantes: con pocas semanas de estudio del griego koiné los estudiantes hacen ejercicios con frases de este evangelio. Pero quien no se percata pronto que ese griego de principiantes encierra en sí muchos niveles de significado no está prestando atención a lo que lee.

Este lenguaje produce ecos al rebotar contra las paredes. Nos dice que los cristianos que escribieron y leyeron este evangelio constituían una comunidad aislada de las corrientes principales del movimiento cristiano primitivo, y habían elaborado su propio lenguaje de resonancia interna. Leer Según Juanrequiere el reconocimiento de que, como explicara brillantemente Louis J. Martyn ya hace muchos años, en él se cuentan simultáneamente dos historias. Es obvio que se está leyendo acerca de la vida de Jesús, pero al mismo tiempo se está leyendo acerca de la experiencia histórica de una comunidad de cristianos que están pasando duras pruebas y tienen debates bastante acalorados con los miembros de una sinagoga judía de la cual han sido expulsados, y también con otras comunidades cristianas que no comparten su manera de ver a Jesús. En otras palabras, ellos contaban la historia de Jesús para entender lo que estaban experimentando como cristianos. Con la historia de Jesús ellos interpretaban su experiencia y se identificaban a sí mismos.

Con estas explicaciones introductorias estoy anticipando lo que espero quede claro en mis columnas futuras. En ésta estoy anunciando que me propongo escribir una serie de columnas sobre el evangelio Según Juan. Mi intención no es la de exponer la vida de Jesús en detalle, buscando hacer que Jesús sea mejor comprendido o que establezcamos una relación devocional más intensa con Él (aunque bien pudiera ser que estas ricas bendiciones nos lleguen por añadidura). Mi objetivo es el de leer el evangelio Según Juancomo obra teológica de extraordinaria profundidad, sin preocuparme si lo que se relata en ella es o no es más históricamente probable que la manera en que el mismo incidente aparece en Según Mateo, Según Marcoso Según Lucas. O sea, me propongo poner a un lado la reconstrucción de la historia de Jesús para poner en relieve una visión teológica que ha sido una invaluable bendición y, a veces, la causa de desafortunados episodios en la historia del cristianismo.

Para el cristianismo Griego Ortodoxo el evangelio Según Juan es el canon dentro del canon. El Jesús que trae la vida eterna (que los seres humanos nunca tuvieron y tanto desean) hace posible que el cristiano sea “divinizado”. La imagen de Jesús como Dios en la carne es central a la teología Ortodoxa. El ícono devocional del cristianismo oriental no es el crucifijo. Es La Madre de Dios con el Dios encarnado en su seno. Fue en la encarnación que se actualizó la redención de los que creen en El. He aquí el tema del evangelio Según Juan. Lo anuncio al principio puesto que si no se sabe de qué se trata es imposible interpretar un texto.

El evangelio Según Juan enseña una sola doctrina. Cuando esta doctrina fue proclamada era revolucionaria, extremadamente radical y por proclamarla indudablemente que estos cristianos fueron perseguidos tanto por otros cristianos como por judíos. La doctrina de este evangelio es que Jesús es Dios, y tal doctrina siempre ha tenido quienes la rechazan de plano.

Un cristiano occidental que tampoco fue comprendido durante su vida, pero que también hizo ésta la doctrina central del cristianismo fue el extraordinario danés del siglo XIX, Soren Kierkegaard. El captó el tema de Según Juanmuy bien insistiendo que lo que se requiere no es aceptar como Dios al Cristo resucitado que triunfa sobre la muerte, o al Cristo que el cristianismo después de veinte siglos de elaboraciones teológicas proclama como Dios, o al que veinte siglos de cultura cristiana presenta como el héroe de la cultura occidental. Tampoco se requiere reconocer como Dios al Jesús de los milagros, alimentando a multitudes con unos pocos peces y panes, resucitando muertos o caminando sobre el mar. Se requiere reconocer como Dios al Jesús que era el hijo de María y José, un pobre aprendiz de artesano que no se veía diferente a cualquier otro hijo de vecino de Nazaret. Nada lo marcaba como diferente, como especial, como digno de admiración. Ese Jesús que luce igual al lechero o al panadero de la esquina; ese Jesús es Dios. Los cristianos deben hacerse contemporáneos de Jesús y, paradójicamente, reconocer a Dios en ese hombre que no se distingue en nada de cualquier otro hombre.

Mientras que el evangelio Según Marcos(Según Mateoy Según Lucasadoptan su esquema) concentra su visión en la pasión que culmina en la crucifixión, Según Juanidealiza la crucifixión. Su clímax narrativo no es la predicción de la crucifixión después de la confesión de Pedro (Mc. 8: 31-32a). Le sale al encuentro al lector en su primer versículo. “En el principio era el Logos, y el Logos era con Dios, y el Logos era Dios”. Unos pocos versículos más adelante el lector se entera que el Logos se hizo carne. Aquí ya nos encontramos frente a dos vocablos extremadamente técnicos: logosy carne.

Al juntar estas dos palabras el autor ha sobrepuesto dos cosas que en todo el resto del evangelio se presentan como pertenecientes a dos mundos totalmente diferentes. Para ya usar el lenguaje de Juan, logos pertenece “arriba”, mientras que carne pertenece “abajo”. ¿Cómo es posible mezclar logos con carne? A esta aparentemente incongruente pareja, sin embargo, se la puede ver junta a diario en los seres humanos.

Logos, debemos notar, es un término filosófico de primera magnitud. Refiere a la capacidad de pensar, de entretener ideas, de expresar esas ideas en palabras, de construir discursos con argumentos razonables usando esas palabras. Es lo que hace que los seres humanos, aunque miembros del reino animal, sean considerados diferentes a todos los demás animales.

Los filósofos del tiempo de Jesús discutían entre ellos si es que otros animales tienen logos. Sin duda hay animales que se distinguen por su inteligencia, por su capacidad de organizarse para completar un trabajo en conjunto. Hay animales que tienen un lenguaje propio y pueden comunicarse entre ellos. ¿Tienen ellos logos?

Logos cruza una de las barreras filosóficas más formidables. Es la línea que separa a lo objetivo de lo subjetivo. O sea, logos hace posible que uno tenga una idea en la mente para la cual aún no ha encontrado la palabra correspondiente. Los filósofos distinguían al logos expresadodel logos no expresado. La diferencia entre ellos no es que en el segundo caso uno no ha dicho algo en voz alta para que otros escuchen. La diferencia es que uno todavía no ha encontradola palabra que expresa el pensamiento que tiene en su mente en completa subjetividad.

Buscando la palabra adecuada uno considera esta, luego esta otra, después otra y a todas las rechaza porque no dicen lo que uno quiere decir y no sabe cómo decirlo. Logos habita tanto en la subjetividad como en la objetividad, y por lo tanto es una de las palabras más ricas del lenguaje. Con esta palabra la comunidad joánica designó al Dios que aún no se había expresado encarnándose.

Más sorprendente aún es que, después de presentarnos en su prólogo al Dios vivo como el Logos no expresado, el evangelio nunca más se refiere a Jesús como el Logos. Este es el primer desconcierto con que nos confronta el evangelio Según Juan.

[Foto de Grace to you]


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