Escuela sabática: El desafío de sus dichos


(system) #1

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

A los seres humanos les gustan los desafíos. A algunos les encantan los desafíos relacionados con las ideas, otros prefieren desafíos sobre cosas prácticas. Ya sea que Ud. prefiera resolver crucigramas, planear menús para la cena de los sábados, o mejorar la eficiencia de producción, la satisfacción consiste en enfrentar los desafíos. La lección de esta semana examina los dichos desafiantes de Jesús, un tema que exige todos los esfuerzos de la mente. Algunos quieren hacer teología con los dichos de Jesús, otros prefieren que presten un servicio.

Existen múltiples formas de resolver las tensiones generadas por los textos difíciles. Un método común consiste en importar un sistema de clasificación que permita eludir la ardua labor que el aprendizaje de estos textos requiere. Por ejemplo, clasificar las palabras de Jesús en distintas categorías, tales como enseñanzas vs. dichos implica que algunas de las palabras de Jesús requieren una mayor demanda de nuestra atención que otras. A pesar de que esta implicación puede ser cierta, la imprecisión de estas categorías, enseñanzas vs. refranes, permite unas vías de escape fáciles para los textos que no queremos seguir. Los Evangelios usan ambos términos, pero no como categorías. Por ejemplo, ¿en qué categoría se pueden clasificar las palabras que siguen a esta introducción común: “Jesús abrió su boca y les enseñó, diciendo . . .”?

Mateo 5:48: “Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”.

La palabra perfectos nos asusta porque sabemos cuán lejos estamos de ser perfectos. ¡Y es tan útil obligarnos los unos a los otros a hacer un mayor esfuerzo! La palabra perfecto (teleos) tiene una variedad de significados semánticos, pero no es posible tomar el mandamiento literalmente, en su más estricta aplicación, ya que estaría exigiendo que los seres humanos tengan capacidades infinitas. Sugiero que permitamos que el pasaje paralelo de San Lucas nos guíe en la interpretación de este texto, para ver que se centra en la manera como debemos actuar con los demás –es un mandamiento que nos llama a actuar con misericordia, así como Dios actúa con misericordia. Esto no significa torcer el sentido de la lectura de Mateo, porque el contexto inmediatamente anterior a este versículo dice que Dios hace brillar el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos, de manera que Mateo 5:48 proporciona la conclusión de la idea. Por lo tanto, debemos actuar con la misma falta de prejuicio hacia el bueno y hacia el malo, tal como Dios hace al enviar el sol y la lluvia. Este es verdaderamente un mandamiento desafiante, que se interesa en el servicio. Compare con Lucas 6:36.

Mateo 18:21-22. (21) Entonces Pedro se acercó y le dijo: "Señor, si otro miembro de la iglesia peca contra mí, ¿cuántas veces debo perdonarlo? ¿Hasta siete veces?". (22) Jesús le dijo: "No siete veces, sino setenta veces siete".

Al igual que los helados, el número que aparece en el texto, tanto en las variantes originales como en las traducciones, viene en varios sabores, lo que significa que ponerse a contar haría que se pierda el sentido del perdón. Tratar a los demás con perdón, sin importar el número de veces que perdonamos, es actuar como Dios actúa.

Mateo 19:3-12. (3) Algunos fariseos vinieron a él, tentándole y diciéndole:¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier causa? (4) Él contestó: ¿No saben leer, que el que los hizo al principio, los hizo varón y hembra, (5) y dijo: Por esta razón el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne? (6) Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por lo tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre. (7) Ellos le dijeron: Entonces, ¿por qué Moisés nos mandó dar carta de divorcio y repudiarla? (8) El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres, pero al principio no fue así. (9) Y yo os digo que cualquiera que se divorcia de su esposa, excepto por causa de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio. (10) Le dijeron sus discípulos: Si tal es el caso de un hombre con su esposa, es mejor no a contraer matrimonio. (11) Pero él les dijo: No todo el mundo puede aceptar esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes es dado. (12) Porque hay eunucos que han sido así desde su nacimiento, y hay eunucos que se han hecho eunucos por los demás, y hay eunucos que se han hecho ellos mismos eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.

Uno de los retos en este caso, es que si bien el divorcio no es lo ideal, Moisés en la Ley permitió el divorcio a causa de la dureza de los corazones humanos. Se puede pasar por alto la importancia del versículo 11 para las enseñanzas de Jesús, pero el texto parece reconocer que cuando los corazones son duros, permitir el divorcio es una opción, y ya que no todos aceptan el ideal, hay oportunidad de practicar la misericordia incluso con los de corazón duro, sobre todo cuando Mateo 5:48 se toma en serio.

Mateo 19:3-12 reconoce que hay temas complicados en lo que respecta a la sexualidad humana. La porción que es considerada con menor frecuencia trata sobre los eunucos. No todos nacen en las mismas condiciones, tampoco han sido tratados todos por igual, y no todos actúan de la misma manera. Jesús parece repetir la misma preocupación por el ideal en el versículo 12, tal como lo hizo en el versículo 11: hay un ideal, pero no todos pueden aceptarlo. Cuando los corazones son “duros”, cuando las condiciones varían de un individuo a otro, hay oportunidad de actuar misericordiosamente con el que es diferente, tal como Dios lo hace cuando envía la bendita lluvia sobre los justos y los injustos (Mateo 5:45).

Lucas 12:32-34. (32) No temáis, manada pequeña, porque ha querido vuestro Padre daros el reino. (33) Vended lo que poseéis, y dad limosna. Haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en el cielo que no se agote, donde ladrón no llega y polilla no destruye. (34) Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

La salvación tiene que ser eliminada de la ecuación a fin de comprender este texto (y otros). La ecuación no es Salvación = Vender y dar. Antes de que se diera cualquier mandamiento (v. 33), el reino ya había sido dado (v. 32). Cuando el tesoro está con las personas necesitadas, el corazón está con Dios. El reto de las palabras de Jesús se hace más agudo en textos como éste. El desafío no está en lo que se debe creer, sino en lo que se practica.

Juan 19:25-27. (25) Mientras tanto, de pie cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofás, y María Magdalena. (26) Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien él amaba de pie junto a ella, le dijo a su madre: "Mujer, aquí está tu hijo". (27) Luego dijo al discípulo: "Aquí está tu madre". Y desde aquella hora el discípulo la llevó a su propia casa.

Hay un gran número de desafíos en estos tres versos. ¿No amaba Jesús a los otros discípulos? Si es así, ¿por qué este discípulo es identificado como “a quien él amaba”? Hay tres Marías en esta escena, pero ¿por qué una familia habría de nombrar a dos de sus hijas María? Y ¿por qué dirigirse a su propia madre como “mujer”? Estas, sin embargo, son pistas falsas para la cuestión central de la valoración de las personas. La preocupación de Jesús no se limita a los mendigos, los eunucos, los divorciados, y los infractores reincidentes, sino también se dirige a la familia, como se observa en la preocupación del Señor por el cuidado de su madre.

Las palabras verdaderamente desafiantes de Jesús no son las que presentan rompecabezas intelectuales, sino esos dichos por lo general sencillos, que nos enseñan a cuidar a los enemigos, a los pobres, los encarcelados, las viudas, los huérfanos, y a los miembros de la familia. No se trata de creer en la misericordia, sino de practicar la misericordia donde las palabras de Jesús que son verdaderamente desafiantes nos confrontan.

Ron Joliffe es teólogo de formación y profesor de Inglés en la Universidad de Walla Walla, en College Place, Washington.


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