“Juan 1:1-13: la Creación, la Divinidad, la Salvación”


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Observaciones introductorias

La cuestión del origen de la vida ha fascinado a personas de todos los ámbitos. Por un lado, los cristianos han afirmado desde hace mucho tiempo que la vida en la Tierra surgió por creación de Dios en los siete días descritos en Génesis 1 y 2, hace aproximadamente 6.000 años. Por otro lado, la mayoría de los científicos están convencidos de que la vida es el resultado de un proceso aleatorio de evolución que llevó millones de años. Recientemente, algunos cristianos han tratado de reducir la brecha entre la Creación y la Evolución afirmando que Dios creó el mundo a través del proceso de la evolución.

El debate científico es fascinante. Pero más allá de eso, el creyente va a querer saber lo que la Biblia realmente dice sobre los orígenes, y si ella deja algún espacio para las teorías alternativas a la historia de la Creación. En este sentido, mientras que los filósofos cristianos pueden experimentar con diferentes modelos de los orígenes, los especialistas en estudios de la Biblia, incluso muchos que no creen en la creación, afirman que la forma en que está estructurado el texto del Génesis 1 y 2 indica que el autor quería transmitir el mensaje de que el mundo fue creado en sólo una semana. El texto no permite ningún modelo alternativo.

Tanto o más importante es el testimonio del resto de las Escrituras, especialmente del Nuevo Testamento (NT). Hay una multitud de referencias explícitas e implícitas que dan testimonio de la creencia en la veracidad de la historia de la Creación. Lucas, presenta una genealogía de Jesús que sigue el relato del Génesis hasta llegar a Adán y Dios: “[Jesús] ... hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán, hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios” (Lucas 3: 37-38, VIS de aquí en más). Pablo señala a Adán para explicar la importancia de la salvación en Jesús: "La muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, que era un tipo del que había de venir" (Rom 5:14), y "así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados" (1 Cor 15:22), y "Adán fue formado primero, después Eva" (1 Tim 2:13). Del mismo modo, Jesús menciona a Abel como el primer mártir: "Para que venga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre del inocente Abel hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar" (Mat 23:35). Hebreos 11:3-34 comienza con la historia de la creación y luego enumera una multitud de héroes del Antiguo Testamento asumiendo que todas esas historias son verdaderas. Las referencias podrían multiplicarse (Mat 13:35; 19:4-5; 25:34, Marcos 2:27; 10:6,7-8; 13:19; 16:15, Lucas 11:50; Juan 17:24 , Hechos 4:24; 10:12; 11:6; 14:15; 17:24,26; Rom 1:20,23,25-27; 4:17; 5:12,17-19, 08:19 -22,39; 11:36; 1 Cor 6:16; 08:06; 11:8-9; 15:45, 2 Cor 4:6; 5:17; 11:3; Efesios 1:4, 3:9 : 05:31, para nombrar unos pocos textos). Objetar la creación significa no sólo objetar Gen 1 y 2 sino la inspiración y la exactitud de toda la Escritura, algo a lo que ningún cristiano debería atreverse. Es a la luz de lo anterior que se puede entender mejor Juan 1:1-13.

Juan 1:1-13, la creación, la Divinidad, la salvación

Juan 1:1-13 es justamente considerado como un himno a la divinidad de Jesús. Pero a menudo se pasa por alto que esta divinidad se presenta en el contexto de la historia de la Creación. Siete elementos vinculan Juan 1:1-13 con Génesis 1-2.

1). Juan 1:1 comienza con las mismas palabras de Génesis 1:1: en arjé, “En el principio”. Juan claramente quiere llamar la atención del lector a Génesis capítulo 1. Jesús estaba allí antes que todas las cosas.

2). En Génesis 1:1 Dios es el centro de la atención: "En el principio creó Dios ..." Así también en Juan 1:1: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." La diferencia es que mientras que Génesis presenta la persona de Dios de forma resumida como una unidad, John desarrolla este concepto para explicar que Dios está compuesto de dos personas al menos, el Padre, que aquí llama "Dios", y Jesús, el Logos, que también es Dios.

3). El sustantivo lógos, "Palabra", usado aquí como un título para Jesús, también se origina en la historia de la Creación. El verbo griego afín lego, "hablar", del cual deriva el sustantivo lógos, aparece 11 veces en Génesis 1 (Gen 1:3,6,9,11,14,20,22,24,26,28,29) y siempre en relación con actos creativos de Dios. Del mismo modo, lógos se utiliza en otros lugares en referencia a la creación: “Por la palabra [lógos] del Señor fueron hechos los cielos, y por el aliento de su boca todo el ejército de ellos” (Sal 33:6). Vinculando a Jesús como el Logos con el lógos de Dios que trajo todo a la existencia, Juan hace de Jesús el agente que actúa en la obra de la Creación.

4). Juan continúa su himno a Jesús con una referencia adicional a la Creación: "Todas las cosas fueron hechas [egéneto] por él, y él sin nada de lo que fue hecho [egéneto] ha sido hecho [gégonen]" (Juan 1:3). En este versículo, Juan usa tres veces las formas del verbo gínomai, "hacer". Este verbo es el mismo que se utiliza profusamente en Gen 1 (23 veces) con relación a la obra creadora de Dios. El hecho de que Juan aclara que "todas las cosas" han sido hechas por Jesús, no deja espacio para los medios alternativos del origen de la vida. Como tal, el uso del verbo gínomai por Juan también aclara el concepto de que Jesús es el agente en funciones en la obra de la Creación.

5). Juan añade: "En él estaba la vida [zoé], y la vida [zoé] era la luz de los hombres" (Juan 1:4). La doble referencia a zoé no es accidental. En la historia de la creación, Dios insufló en las narices de Adán el “aliento de vida” [pnoēn zoēs] (Génesis 2:7) y Adán se convirtió en un “ser vivo” [psujēn zōsan]. Él no posee la vida por su propia voluntad, sino que la recibió de Dios. Cuando Eva fue creada a partir de Adán, éste la llamó "Eva" ("vida", de zoé en la LXX), porque "ella era la madre de todos los vivientes" (Gen 3:20). El silogismo entonces es como sigue: todos los seres humanos deben su vida a Eva, ya que ella es la madre de todos, y ella a su vez fue creada del costado de Adán. Adán, a su vez, recibió la vida de Dios. En ese sentido, la vida de todos los seres humanos proviene de Dios, el creador de la vida. Por el contrario, Jesús tiene vida en sí mismo, su vida no ha sido creada ni tomada de nadie; es esa vida la que fue compartida con Adán y con todo el orden creado.

6). Juan declara que Jesús era "la luz de los hombres" y que "la luz brilla en las tinieblas" (Juan 1:04 b-5). El contraste entre la luz y la oscuridad de nuevo evoca a la Creación, porque la luz fue lo primero que Dios creó y es el elemento que disipa la oscuridad al comenzar el proceso de la creación; de la oscuridad a la luz, del caos al orden. Juan toma este motivo temático y le da una dimensión espiritual, en el sentido de que el mundo sin Dios y sumido en el pecado, es oscuro, pero la venida de Jesús ha comenzado a dispersar la oscuridad y a traer orden y belleza espiritual. Así como Jesús produjo la luz en la creación para extinguir la oscuridad, también trajo la vida espiritual para diluir la oscuridad espiritual del pecado. La obra de la redención, por lo tanto, es una réplica de la obra de la creación.

7). Juan hace una última referencia a la Creación en el concepto de filiación que él construye. Adán era "hijo de Dios" en virtud de la creación (Lucas 3:38). Aquellos que creen en Jesús son hijos e hijas: "Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). Y añade que éstos "no son engendrados de sangre [haimatōn] ni de la voluntad de la carne [sarkos], ni de la voluntad del hombre [andros], sino de Dios" (Juan 1:13). Estas tres palabras, sangre, carne, y hombre, aparecen en el relato del Génesis. La sangre es un símbolo del origen humano en Dios (Génesis 9:9). La carne apunta a la creación de Adán y Eva (Génesis 2:21,23) y, lo que es más importante, alude al plan divino del matrimonio y la procreación instituido en el Edén (Génesis 2:24, "serán una sola carne [sarka mían]". "El hombre", a su vez, señala de nuevo a Adán como el padre de todos los seres humanos, e incluso la fuente de la que Eva fue creada: "Ésta será llamada Varona, porque fue tomada del varón [andros]". Lo que Juan está exponiendo aquí es que la experiencia del nuevo nacimiento es esencialmente una repetición del acto de la creación, en un sentido espiritual, y tiene su origen en Dios. Así como los humanos no podrían crearse a sí mismos, tampoco los pecadores pueden regenerarse. Se requiere un acto de Dios para traer a la realidad la experiencia del nuevo nacimiento, y para convertir a los pecadores en hijos e hijas de Dios.

Sinopsis y síntesis

Es evidente que Juan, por todo lo expuesto anteriormente, acepta el relato del Génesis en sentido literal –en armonía con otros escritores en el Nuevo Testamento— es decir, como una representación de los acontecimientos que verdaderamente ocurrieron. Se utiliza un lenguaje relacionado con la Creación para definir la divinidad de Jesús. Dios creó todo por medio de Jesús, el Logos, que es igual al Padre. Es el Creador de toda la vida. En ese sentido, Juan expone sobre el origen de la vida, y le da más claridad al tema. Juan luego toma el lenguaje de la Creación para describir la nueva creación. La venida de Jesús trae la luz que dispersa las tinieblas del pecado, al igual que la luz creada por Jesús en la creación dispersa la oscuridad que envuelve a la tierra. Y, además, así como dio la vida física a Adán, nos ofrece la vida espiritual a todos los que creemos en un proceso de recreación a través del cual los pecadores se convierten en hijos e hijas de Dios. Sin duda la historia de la Creación juega un papel central, tanto en la formación de la teología de Juan como en toda la Soteriología.

(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)


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