La imagen entre el sufrimiento y la esperanza


(system) #1

«Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse» 1

Tengo la intención de plantear ciertas inquietudes para que podamos abrir el diálogo y concretar acciones superadoras ante una cuestión compleja y desbordante.2

La obra del artista sirio Raed Khalil3nos acerca a la problemática: “Nuestra época prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser…’ 4

Esto no es asunto nuevo. Ya Debord lo describió con precisión y supo denunciar el quiebre paradigmático que implica la Sociedad del Espectáculo en la que sobrevivimos.5Una sociedad audiovisual en la que es posible la ocultación, el simulacro y la mentira. La ficción y la apariencia toman la delantera a la realidad. En definitiva, la inversión de la vida, la autonomía de la ‘no vida’.

Como proceso de dominación, la tecnología, la cultura y los medios, -que gratifican al individuo y lo seducen-, son también “instrumentos que desarrollan hábitos de sumisión, desarme del individuo como ser social, cosificación, falsas necesidades.”6

Así, en la acumulación constante de la imagen dentro de la totalidad del espectáculo, lo que se vivía directamente se reduce a representaciones.

¿Será posible escapar de la captura que presupone la cultura espectacular? Ante el escenario descrito, ¿cuál es la posición cristiana?

De la Infoxicación y la religión espectacular

Saturados de información, los hombres han ido perdiendo la capacidad para comprender”

- Walter Benjamin

Entre la terminología que describe el intrincado sistema de comportamiento actual, encontramos una palabra esencial: Infoxicación.7Entendida como saturación, exceso informacional y ‘agobio mediático’, la infoxicación se nutre en la instantaneidad y junto a la extimidad8, la procastinación9 y la superficialidad, limitan la comunicabilidad humana.

Pero la sociedad espectacular no sólo obstaculiza el verdadero encuentro, sino que se establece como autoridad con su discurso normativo de comportamiento. La invasión incondicional de la imagen en el espacio público y privado, consigue instalar ideas y pautas de conducta.

En la actualidad se tiende cada vez más a la mediación de lo audiovisual en las prácticas cotidianas, instaurándose así un nuevo sujeto de gobierno con características de una falsa religión: Una religión espectacular, donde “los ‘saltos’ tecnológicos son los milagros actuales; la constante conexión a la pantalla, una comunión en misa o la oración diaria; los fieles del ‘Capitán Ludd’10, los herejes; la adquisición de accesorios técnicos para el hogar, el progreso en la pureza de la fe; Las veinticuatro horas continuas de transmisión, las horas canónicas…”11

La misiónde esta religión espectacular se basa en conducir a las personas a un nivel diferente de dominación. ¿De qué manera? Por medio de la confusión, la infoxicación y la separación, que acarrean pobreza espiritual.

Es, en definitiva, una estrategia de sustitución del vínculo vital, reemplazado por la conexión diaria y el culto a la imagen.

Conmoción y compasión

"La mejor manera de evitar que un prisionero escape, es asegurarse de que nunca sepa que está en prisión"

- Fyodor Dostoyevsky

La fotografía digital ha adquirido un valor social quizá desmesurado. Nos hemos vuelto más creadores, actores y más consumidores de imágenes. Y el crecimiento sigue siendo exponencial.

Con el desarrollo de sus múltiples funciones ideológicas, estéticas, instrumentales, históricas, publicitarias, etc., es necesario repasar el concepto de información que puede brindar una imagen. En efecto, la representación de la realidad que efectúa la cámara oculta más de lo que muestra. Al tiempo que“la conmoción se ha convertido en la principal fuente de valor y estímulo del consumo”.12Se hace imagen para impactar, para ‘alcanzar’ a las personas. Conmocionarlas. Sin embargo, la tarea de la comprensión ante lo retratado ha sido subyugada.

Sucede que, como declaró Susan Sontag, la tentación de mirar fotografías a veces se torna casi obligatoria. Pero no resulta obligatorio y la mayoría de las veces ni siquiera es tentador pensar en lo que implica observar o asimilar lo que se muestra.Y con la saturación de imágenes se generan mecanismos mentales en los que olvidamos o reseteamos de la memoria con más velocidad y menos cargo de conciencia.

“Mientras se hacen fotos, se graba y se ‘interactúa’ gratuitamente, ni se habla, ni se piensa, ni se comparte. Y por lo tanto, el espacio común se disuelve de nuevo en esa miríada de imágenes que van y vienen, que causan simpatía, pero poco más… que en definitiva, no mueven a la acción, al cambio, al compromiso para con los otros y la determinación de construir herramientas con las que afrontar lo existente.”13

Y es que, en la sociedad espectacular, el lente y la pantalla funcionan como fronteras. De allí la separación producida, inversa al ilusorio slogan de ‘mayor comunicación’ esgrimidos en los medios masivos y las redes sociales.

Influencia y horizonte social

“Para saber quiénes somos tenemos que comprender cómo estamos conectados”

- James Fowler.

Sin lugar a dudas, la religión espectacular ha incrementado sus prosélitos y el grado de incidencia social con Internet.

Las investigaciones de Christakis y Fowler14 han demostrado que el grado de influencia de las redes sociales obedece a la ‘Regla de Los Tres grados/niveles de Influencia’. “Todo lo que hacemos o decimos tiende a difundirse por nuestra red y tiene cierto impacto en nuestros amigos (1er. nivel), en los amigos de nuestros amigos (2do. nivel) e incluso en los amigos de los amigos de nuestros amigos (3er. nivel)”.

Los poderosos efectos de las redes sociales sobre las conductas individuales y sus resultados sugieren que el ser humano no tiene un control completo de sus decisiones. La influencia que unos tienen sobre otros en las redes sociales, por tanto, suscita algunas cuestiones morales. Nuestra conexión con otras personas afecta a nuestro libre albedrío. (…) La mayoría de nosotros somos conscientes del efecto directo que ejercemos en nuestros amigos y en nuestra familia, (…) pero rara vez nos paramos a pensar que cuanto creemos, sentimos, hacemos o decimos puede llegar más allá de las personas a quienes conocemos.”15

James Fowler sostiene que tanto lo positivo como lo negativo se transmite hasta el tercer nivel de influencia. Por ello, ser conscientes del poder de las redes sociales puede convertirnos en el motor del cambio potencial para muchísimas personas.

Alternativas en el encuentro

Encuadrar es elegir y excluir. Salvar unas cosas y condenar otras…, no todo el mundo puede hacer eso: erigirse en juez de cuanto pasa alrededor.

- El pintor de batallas. (A. Pérez-Reverte)

Es cierto que una imagen sin estética se invalida16 y es importante apoyarnos en lo estético, sin embargo es indispensable trascenderlo.17 Pero, ¿cómo?

El humano es un ser dialógico. Nos reconstituimos como personas en la práctica diaria del contacto con el otro. Nuestro pensamiento es, esencialmente, un diálogo.

Por el contrario, el Espectáculono se identifica con el mirar, ni siquiera combinado con el escuchar. Es lo opuesto al diálogo. Es representación.

Es así que las imágenes, como meros productos artísticos, pueden provocar el peligroso confort mental que inhabilita las preguntas necesarias sobre la realidad retratada. Peligro que se ve incrementado si las imágenes son de sufrimiento ajeno.

En cuanto a la realización fotográfica, necesitamos entender que no se trata simplemente de disparar un obturador. Nuestra responsabilidad pasa por ayudar a ver. “…no sólo ver, sino ayudar a ver”, como escribió Galeano. Plasmar testimonios de la dignidad fundamental de todos los seres humanos sin dejar por ello de denunciar que esa dignidad es violentada por la pobreza, la desigualdad y la injusticia. Generar no sólo una señal a nivel visual o emocional, sino reflexión. La fotografía como expresión. Con intencionalidad educativa. Que acompañe y suscite la traducción de la compasión a la acción. No como fabricador de un mero producto o al servicio de la explotación sentimental.

Susan Sontag dixit: “Un retrato que se niega a nombrar al sujeto, se convierte en cómplice, si bien de modo inadvertido, del culto a la celebridad que ha estimulado el insaciable apetito por el género opuesto a la fotografía: concederle nombre sólo a los famosos degrada a los demás a las instancias representativas de su ocupación, de su etnicidad, de su apremio.”

En este sentido, nuestra fotografía no debe ser como aquella antigua práctica de exhibir seres humanos “exóticos” o como animales de zoológico. No haremos de nuestra fotografía una mera exposición etnológica. Es necesario, por el contrario, evitar gatillar inútilmente. Como diría Henri Cartier-Bresson, “evitar fotografiar rápido y maquinalmente, cargándose así de croquis inútiles que recargan la memoria y perturban la nitidez del conjunto”. El fotógrafo (mucho más el cristiano) no puede ser un espectador pasivo; no puede ser realmente lúcido si no está implicado en el acontecimiento.

“La memoria es muy importante, la memoria de cada foto. Uno debe estar seguro de no haber dejado agujeros, de haber expresado todo, porque después será demasiado tarde; no se podrá hacer desandar el tiempo.”

Posición y propuestas

Entre el acto de tomar una fotografía y el acto de matar median mínimas diferencias técnicas.”

- El pintor de batallas. (A. Pérez-Reverte)

Ante la infoxicación y el imperio de la superficialidad, se requieren acciones concretas. El diálogo abre las puertas al conocimiento de alternativas posibles. La propuesta es compartir soluciones:

• Es indispensable el boicot a la presencia constante de la imagen y el culto a ella. Es posible resistir a este nuevo mecanismo de dominación que muta y crece como su cantidad de adherentes. La no-contribución sigue siendo una opción.18

• Frente al concepto exacerbado en la cultura espectacular del lente/pantalla como frontera, tenemos la alternativa de la cercanía: del lente como mano extendida. El espectáculo es una actividad especializada que habla por todas las demás. Por lo tanto, es imprescindible trascenderla para acercarme efectiva y afectivamente al otro. Para que se habilite el encuentro. Trascender desde una fotografía social, creativa y comprometida. Que habilite una fuga del culto al hedonismo, el egocentrismo y del individualismo.

• Para quienes fotografiamos pido la lucidez generada en el encuentro. Con un mensaje social nítido. Que comunique en positivo sin dejar de denunciar lo injusto. Sin barnizar la realidad. Y debemos comprender que “la compasión es una emoción inestable. Necesita traducirse en acciones o se marchita.”19

• Es preciso entender la fotografía como un recorte. Entender la importancia que tiene el resto oculto. Debemos ayudar a ver lo que queda afuera. Invisible. Sugerir y contar que hay más. Y mostrar esperanza. La propuesta es de resistencia activa. De una actividad propositiva. Como cristianos, nos corresponde una posición ágil y consciente. De ruptura con aquello que medie y se interponga entre nosotros y la verdad. Quitar aquello que impide una comunión directa con los demás y con Dios.

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