Más allá del argumento teológico sobre la ordenación de la mujer - (II)


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El siguiente artículo es una versión reducida del artículo que publicó el teólogo Hanz Gutiérrez el pasado 14 de noviembre en SPECTRUM. Es también la segunda parte del artículo que publicamos en CH, titulado Más allá del argumento bíblico sobre la ordenación de la mujer.

En la versión original de este segundo artículo, el Dr. Gutiérrez relataba varios hechos sobre la ordenación de la mujer que se dieron a partir del pasado 27 de octubre cuando Sandra Roberts fue nombrada la primera mujer presidente adventista de la historia. Debido a que estos hechos son ya conocidos por el lector, la versión española resume los mismos y ofrece una traducción completa del inglés a partir del noveno párrafo de la versión inglesa.

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El pasado 27 de octubre, la Dr. Sandra Roberts se convertía en la primera mujer presidente adventista de la historia, a pesar del mensaje cautelar que emitió el presidente de la Asociación General, Ted Wilson.

En respuesta a este suceso, el pasado 31 de octubre la Asociación General emitió un comunicado en el que afirmaba que la nueva presidente no sería reconocida por la iglesia adventista mundial como pastora ordenada. Estar ordenado es requisito para ser presidente. El comunicado de la Asociación General basó sus argumentos en algunos textos bíblicos sobre la unidad y la misión, y en una hermenéutica particular del Adventist Working Policy.

Esa misma tarde, la División Norteamericana daba la bienvenida a la pastora y presidente Sandra Roberts.

Pocos días después, el 4 de noviembre, la División Norteamericana votó a favor de la ordenación de la mujer.

El pasado 12 de noviembre, la División Intereuropea emitía un comunicado en el que recomendaba la ordenación de la mujer.

Y un día después, el 13 de noviembre de 2014, la División del Pacifico Sur también manifestó su acuerdo con la ordenación de la mujer.

[Inicio de la traducción integral]

Estos eventos que siguieron a la elección de Sandra Roberts como la primera presidente mujer probablemente se continuarán dando. No queda claro el efecto real que tendrán. Pero pase lo que pase, hay tres consideraciones teológicas importantes que me gustaría esbozar y sugerir con el objetivo de contribuir al mejor desarrollo, crecimiento y maduración de la iglesia adventista.

La primera concierne a la necesidad de "desteologizar" el tema de la ordenación de la mujer al pastorado. Tanto laicos como teólogos se toman la religión y la fe en serio, por lo que tienden a vincular todo a fuertes principios y convicciones bíblicas y teológicas. Si bien esto es una buena actitud también debe ser mantenida de manera sobria y relajada. La Biblia enseña este principio. Hubo demasiados aleluyas, amén e invocaciones a la Trinidad después de la elección de la Dr. Sandra Roberts. Esto no es una cruzada religiosa. Adoptar una actitud religiosa razonable consiste en "desteologizar" el debate actualmente inflamado. El presidente de la División Norteamericana (NAD) Daniel Jackson apropiada y sabiamente exhortó a los delegados a no animar ni aplaudir su voto. Esto refleja una sólida y sobria teología que necesitamos hoy en nuestra comunidad adventista. Una teología sana es siempre atenta y humilde, en particular en sus convicciones y conclusiones más profundas.

En segundo lugar, una teología sana es siempre "pluralista", compleja y heterogénea. La Biblia también enseña esto. Hubiera sido más sencillo y más natural llegar a esta situación teológica pluralista y diferenciada guiados por la propia Asociación General (AC). Lamentablemente hemos llegado hasta aquí , no sólo sin el liderazgo de la AC sino con la oposición de la AC. Las tres divisiones que han votado a favor de la ordenación ministerial de las mujeres (NAD , EUD , SPD) se apoyan en las comisiones teológicas locales (BRC) que rompen con la visión teológicamente unitaria y excesivamente homogénea que la AC tiene para el adventismo en este caso. Ahora hay que ver cómo el Instituto de Investigación Bíblica (BRI) se posicionará sobre esta cuestión. Debería trabajar no como la extensión teológica "militar" de la AC, sino más bien como un mediador para el diálogo con las diversas realidades de las divisiones y asesorar a la AC acerca de las diferencias socioculturales ineludibles . Cuestionar la espiritualidad y las convicciones de los demás tal y como hace el documento de la AG "Avanzando Juntos", no es un modelo de fina y noble teología, a pesar de que la unidad de la iglesia es invocada como principio rector.

En tercer lugar, una teología sana no siempre inicia un cambio pero por lo menos lo sigue, lo facilita y lo orienta. Algunas grandes revoluciones teológicas no han partido de un proyecto teológico, sino más bien de iniciativas laicas y no teológicas o incluso de eventos seculares. Esto no es nada de lo que avergonzarse. Ahora queda claro que en algunas regiones del mundo, la realidad, la historia y la experiencia han ido hacia adelante, mientras que la teología adventista se ha quedado atrás. Pero aún así esto no tiene por qué ser un problema importante. Se convierte en uno cuando la teología, debido a algunas obsesiones ideológicas, se resiste a ponerse al día con la realidad.

Como se señaló en la primera parte de esta reflexión, si bien la referencia bíblica es necesaria en el tema de la ordenación de la mujer, no es necesariamente la que estamos usando ahora. Más allá del argumento bíblico sobre la ordenación de la mujer, fue el título de la primera columna. Lo mismo puede decirse aquí de la pretensión teológica. Tenemos que ir hacia una teología que incluya estructuralmente las tres características importantes de una empresa teológica sana sobre la ordenación: sobriedad, pluralidad y actitud dialógica.


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