Punto de vista: ¿Dónde estamos respecto a la ordenación de la mujer? - II


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[Este artículo es la continuación de este]

Si nos limitamos a decir que la Biblia no da ni prohibiciones claras contra la ordenación de mujeres, ni tampoco una mandato claro para ordenarla, entonces podemos seguir afirmando que la ordenación de la mujer no es una cuestión teológica sino eclesiológica.

Sin embargo, no podemos decir que la Biblia no puede ser utilizada para apoyar o rechazar la ordenación de las mujeres en general. En un artículo anterior, consideré cómo los cristianos han ido más allá de lo que dice la Biblia. He mencionado a este respecto la práctica de la esclavitud entre otros ejemplos. No hay ninguna declaración clara con respecto a la abolición de la esclavitud, pero hay principios que se pueden encontrar en la Biblia que reflejan los ideales que se pueden aplicar a estas prácticas. [...]

Es un poco demasiado simplista decir que la cuestión de la ordenación de las mujeres no es una cuestión teológica sino eclesiástica. Pero creo que lo que se quiso señalar, lo cual es cierto, es que no se puede partir de pasajes bíblicos específicos para afirmar que la Biblia prohíbe o acepta la ordenación de mujeres. Esto tampoco debería ser tomado en el sentido de que no hay principios bíblicos que apoyen la ordenación de mujeres. En el Sermón del monte, Jesús dijo una y otra vez "Oísteis que fue dicho:" sobre el adulterio, el divorcio, los juramentos, las represalias, y amar al prójimo. Pero en cada caso Jesús fue más allá de lo que se dijo. Y me parece que esto es lo que debemos hacer con respecto a las prácticas que se han adoptado a causa del pecado, como la esclavitud, la poligamia, las bebidas alcohólicas, y la ordenación de mujeres. Debemos buscar los ideales de antes de la entrada del pecado en el mundo, los ideales a los que nos lleva Cristo y que Él desea que incorporemos a nuestra vida.

Pero la otra pregunta es ¿qué se entiende por "eclesiástico"? Una pista en cuanto a su significado se encuentra en la parte de la declaración de la Asociación General junto con oficiales de la División (GCDO) que dice "una cuidadosa consideración de lo que es mejor para la Iglesia y el cumplimiento de su misión." Sin embargo, mientras que la Administración ha determinado que la cuestión de la ordenación de las mujeres no es una cuestión "teológica", esto no garantiza que los delegados vayan a estar de acuerdo. Todavía hay incertidumbre sobre cómo concluirá este tema. Dado que este tema será llevado ante toda la delegación de la Asamblea General, la pregunta que me queda es si los delegados serán lo suficientemente educados con los temas y también reconocerán que ya no es una cuestión teológica.

Lo que es muy importante es que esas divisiones dispuestas a permitir que otras divisiones procedan con la ordenación de mujeres eduquen suficientemente a su delegación para que puedan votar de manera inteligente, de modo que también ellos vean que esto no es un problema teológico, sino eclesiástico. Si esas divisiones que favorecen permitir a las divisiones proceder con la ordenación de mujeres educan a sus delegados con el mismo punto de vista, entonces el resultado está claro.

Existe el temor de que un voto a favor de la ordenación de las mujeres sería dividir la iglesia. Sin embargo, sobre la base del informe de las divisiones, no parece ser el caso. La mayoría de ellas, incluso cuando no decidan ordenar mujeres en su división, aceptarían la ordenación de las mujeres en esas divisiones que sienten que ha llegado la hora.

Esto ya ha sido probado en la División de América del Norte donde varias Uniones ya han ordenado a mujeres. No ha habido una escisión dentro de la División debido a que algunas Uniones han seguido adelante con la ordenación de mujeres. Más importante es el hecho de que dentro de las propias Uniones, donde algunas Asociaciones han seguido adelante con la ordenación de las mujeres y no a otras, no se ha producido una fractura en la iglesia como resultado. Si en estas relaciones más íntimas no hay división, entonces es menos probable que la haya cuando una División particular decida ordenar mujeres.

Sobre este asunto, tenemos que recordar que en el Concilio de Jerusalén, donde se presentó un tema potencialmente divisivo, se optó por seguir adelante permitiendo la diversidad - los judíos continuaron con la circuncisión y los gentiles sin circuncidarse. Esta apuesta por la diversidad verdaderamente trajo la unidad dentro de la iglesia primitiva.

A la declaración de que un voto a favor de la ordenación de las mujeres sería dividir la iglesia, el ex presidente de la Asociación General, el Dr. Jan Paulsen respondió: "Tal vez sea así, pero igualmente no permitir ordenar mujeres tiene la misma probabilidad de dividir nuestra iglesia.".

[Continuará...]

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Sakae Kubo, 88, ha tenido una larga carrera en la Iglesia Adventista, principalmente en la universidad y la administración de la universidad. Fue profesor en el Seminario Teológico de la Universidad Andrews, se desempeñó como Decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Walla Walla, como Presidente de Newbold College, y como Vice-Presidente y Decano Académico en Atlantic Union College.


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