Reflexiones en torno al Documento Estilo de Vida y Conducta Cristiana propuesto por dirigentes adventistas sudamericanos


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La agenda eclesi��stica de la Divisi��n Sudamericana DSA, a��o 2013, indica que en las 10.000 congregaciones de las 15 Uniones se lea y estudie el d��a de Ayuno y Oraci��n S��bado 09 Marzo-2103, el Documento Estilo de Vida y Conducta Cristiana, DEVCC, aprobado por la Junta Directiva de la DSA. El DEVCC fue elaborado bajo la coordinaci��n de los pastores B. Raso, Vicepresidente de la DSA y R. Siqueira, Rector del Seminario Adventista Latinoamericano de Teolog��a SALT y una comisi��n de l��deres adventistas de todo el territorio. La red de noticias adventistas inform�� que este documento tiene por objetivo ���dejar registrado el camino espiritual que los Adventistas del S��ptimo D��a entienden que sea el deseado por Dios, a seguir seg��n la Santa Biblia���. El documento est�� disponible desde febrero 2013 en la pagina http://reavivamientoyreforma.com/estilodevida/

El documento EVCC no define el concepto de Estilo de Vida aplicado. Esto es necesario, ya que el t��rmino es utilizado ampliamente en otras disciplinas, tales como medicina preventiva, sociolog��a, publicidad y marketing, y no en religi��n o la teolog��a. En efecto, en una somera revisi��n del concepto Estilo de Vida, publicada en la Revista digital ���Estilos de Vida Saludable���, 2012, N��1, pag 7-9,http://adventistaslascondes.cl/revista_salud/ESTILOS_DE_VIDA_SALUDABLE_1ra_E_2012.pdf mencion�� que en t��rminos gen��ricos el concepto ha ido evolucionando, desde un simple listado de conductas humanas, hasta una experiencia condicionada. En efecto basado en la aplicaci��n en promoci��n de la salud podemos decir que un Estilo de Vida cristiano ser��a el conjunto de patrones de conductas objetivas de los creyentes, reflejo de los valores y motivaciones del propio sujeto y su congregaci��n, y determinados por condicionantes religiosos, espirituales y socioculturales.

La experiencia laboral me ha demostrado que la adopci��n de un Estilo de Vida est�� estrechamente ligados a factores condicionantes socioculturales, que facilitan o obstaculizan la adopci��n de conductas ideales, tal como ocurre en el ��mbito educativo, en la formaci��n profesional, en la prevenci��n de accidentes, en la promoci��n de salud, en el cumplimiento de tratamientos m��dicos, y aunque no se haya sistematizado, tambi��n en la pr��ctica de la religiosidad. Se reconoce que todo cambio de conducta requiere estar sustentado a lo menos en Conocimientos, Habilitaciones y Motivaciones adecuadas; recursos que la Iglesia Adventista del S��ptimo D��a IASD tambi��n entrega a sus miembros. De estos tres elementos, se ha constatado que la Motivaci��n, con frecuencia constituye el factor de mayor peso de un estilo de vida saludable, de autocuidado y de prevenci��n.

El DEVCC se��ala dos prop��sitos normativos y un listado de recomendaciones de comportamientos, frente a lo cual puedo hacer muchas preguntas; desde, la pertinencia de indicarme lo que no debo hacer, hasta la ayuda prestada en el conocimiento y motivaci��n para practicar lo que agrada al Se��or, etc. Pero mi preocupaci��n se dirige a 4 aspectos:

A.-Cu��les son las Motivaciones o bases B��blicas para fundamentar un Estilo de Vida y Conducta Cristiana

B.-Qu�� comportamientos representar��an el Estilo de Vida Cristiano (adventista), ��los del DEVCC, o hay otro listado?;

C.-A qui��n corresponde caracterizar el Estilo de Vida y Conductas cristiana, ��al Sacerdocio de todos los creyentes o a pastores te��logos-administradores?;

D.-La organizaci��n o movimiento religioso que se atreve a normar conductas ��qu�� hace para la implementaci��n colectiva de estas conductas?

A.-Motivaciones o fundamentos b��blicos para un Estilo de Vida y Conducta Cristiana. El DEVCC propone un listado de conductas particularmente condicionadas por la religiosidad y espiritualidad adventistas. Textualmente lo explica de este modo: ���Una vida renovada lleva al cristiano a un alto patr��n de comportamiento a trav��s de un estilo de vida que glorifique a Dios, y que evidencie p��blicamente la fe y el compromiso que tiene con Cristo Jes��s���. Esta declaraci��n tiene impl��cita poderosas motivaciones b��blicas, que mueven al cristiano a erradicar conductas incompatibles con una comuni��n viva con Dios y a cambiar actitudes y h��bitos que alteren el seguimiento de las pisadas del divino Maestro. 1 Juan 2:1-6. Jes��s se��al�� que el gran motor de toda experiencia trascendente es el Amor a Dios, Mar 12:28-30, Deut 6:4,5. Elegimos amar a Jes��s, porque ��l nos am�� primero 1 Juan 4:19. Luego, como nuevas criaturas en Cristo, vamos al Se��or a preguntarle ��c��mo quieres que nos comportemos`? y El nos responde que si hacemos algo��� ���hacedlo todo para Gloria de Dios��� 1 Cor 10:31. Luego, las mismas Escrituras a��aden que en la adopci��n de un modo de vida superior: ���todo lo que hombre sembrare eso tambi��n segar�����, apelando a la raz��n y el entendimiento l��gico, para que sembremos para el Esp��ritu y no para la carne. Gal 6:7-9. Estas son tres motivaciones b��blicas muy significativas, Amar a Dios, dar Gloria a Dios y Sembrar para el Esp��ritu.

Pero el Documento EVCC propone como fundamento b��blico 1) La restauraci��n de la imagen de Dios en el ser humano; y 2) la misi��n prof��tica espec��fica de la Iglesia Adventista en el fin de los tiempos. Esta divergencia es aparente, ya que la DSA describe exclusivamente los requerimientos que vienen desde arriba, desde la divinidad, mientras que las tres motivaciones del p��rrafo anterior son las convicciones que mueven al ser humano (desde abajo). Por lo cual propongo una complementaci��n de ambos fundamentos, religando a Dios y el ser humano. La Restauraci��n de la imagen de Dios en el hombre es la gran obra divina que el Se��or ofrece y realiza. Es la gran oferta celestial. Pero no basta con la oferta. Es necesaria la respuesta, disposici��n y acci��n voluntaria del ser humano, que con un coraz��n nuevo por la Gracia de Dios, responde triplemente motivado a cambiar sus comportamientos, procediendo a ���amar a Dios���, ���dar Gloria a Dios��� y a ���sembrar para el Esp��ritu���. Luego, como efecto de esta providencial relaci��n, de ida y vuelta, entre Dios y el hombre, y la consiguiente religaci��n, puedo esperar que sea posible el tan elevado ideal propuesto por el Se��or a sus hijos ���Sed santos, como Yo Soy Santo��� Lev 19:2, 1 Ped 3.15. En ��sta complementaci��n din��mica se va cerrando el c��rculo de la b��squeda humana y la provisi��n plena de parte de Dios, tal como lo dijo Jehov�� ���Buscadme y vivir��is��� Am��s 5:4

La participaci��n del sujeto invitado a santidad no es solo asentir, dejarse conducir, llenarse de inspiraci��n, sino que algo mas activo y determinante. Es decidir y escoger la pr��ctica de conductas por la Vida y la Bendici��n, amando a Dios, Deut 30:19. E White lo se��ala tambi��n, ���Un car��cter noble se obtiene mediante esfuerzos individuales, realizados por los m��ritos y la gracia de Cristo. Dios da los talentos, las facultades mentales; nosotros formamos el car��cter. Lo desarrollamos sosteniendo rudas y severas batallas contra el yo���. (White E. Palabras de Vida del Gran Maestro PVGM pag 266). El gran fil��sofo y te��logo adventista J. Zurcher lo describe como colaboraci��n mutua. ���En realidad la perfecci��n del car��cter es el fruto de la colaboraci��n ��ntima entre Dios y cada ser humano. (Zurcher J. La Perfecci��n Cristiana. Safeliz. Madrid. 2000, pag 136)

El segundo fundamento propuesto en el DEVCC, ���la misi��n prof��tica de la IASD en el fin de los tiempos���, puede ser analizado desde distintas perspectivas. Lo puedo considerar como conductas objetivables de acci��n misionera y testificaci��n; tambi��n triplemente motivadas `por el Amor a Dios, dar Gloria a Dios y sembrar para el Esp��ritu. Otro enfoque es ver la misi��n de la iglesia como un contexto motivacional que condiciona conductas austeras, al estilo de Juan Bautista, tal como lo se��ala el DEVCC.

Sin embargo es bueno recordar que las implicancias conductuales de feligreses integrados a la Sagrada Misi��n de la IASD est��n oficialmente consideradas como norma denominacional. Aqu��, llama la atenci��n que el DEVCC de la DSA omita toda referencia al Articulo A 15 ���Total Commitment to God��� del Working Policy de la Asociaci��n General, (Art A-10 ���Compromiso Total con Dios��� del Reglamento de la DSA). Estos art��culos proponen un perfil de conductas para feligreses, pastores, congregaciones, instituciones, uniones y campos, respecto a la integraci��n a la misi��n de la iglesia, diferente a lo que ahora postula el DEVCC. El ���Compromiso Total con Dios��� de los feligreses significa que ���A cada adventista del S��ptimo D��a, sea obrero o laico, se le promete el don del Esp��ritu Santo, que le permitir�� crecer espiritualmente en la gracia del Se��or y le dar�� poder para desarrollar y usar los dones espirituales en el testimonio y el servicio���. Esto se demostrar�� en: 1. Mantener un hogar cristiano; 2. Vivir una vida que se goza en la certeza de la salvaci��n; 3. Usar los dones espirituales que Dios ha dado a cada uno. 4. Dedicar el tiempo, los dones espirituales y los recursos para proclamar el evangelio. 5. Participar en un plan sistem��tico de crecimiento espiritual. El DEVCC de la DSA, a diferencia del ���Compromiso Total con Dios���, no ha considerado la familia, el gozo de testificar, y la mayordom��a de talentos y tiempo. Tampoco explicita el servicio, como parte del estilo de vida.

B.-Cuales comportamientos representar��an el Estilo de Vida Cristiano (adventista). El DEVCC de la DSA recopila un listado de conductas, con el prop��sito de aconsejar e incentivar a sus miembros a crecer en la fe, a profundizar su experiencia con Dios, y a avanzar en el cumplimiento de la misi��n evang��lica. Los dirigentes de la DSA indican 8 Recomendaciones:

1.-Vida de Santificaci��n: consagrar a Dios todos los aspectos de su vida.

2.- Crecimiento espiritual a trav��s de la comuni��n personal con Dios por el estudio de la Biblia, por la pr��ctica de la oraci��n y por el testimonio personal.

3.- Pureza moral del coraz��n y la mente.

4. Recreaci��n y contenidos de medios de comunicaci��n audiovisuales.

5. Vestimenta, modestia y belleza interior.

6. Joyas y adornos, abandon��ndolos como reavivamiento y reforma espiritual. 7. Sexualidad humana b��blica en el contexto del matrimonio entre un hombre y una mujer. 8. Salud, cuidado del cuerpo, alimentaci��n y abstinencia de lo que es perjudicial.

De estas ocho recomendaciones, dos no son conductas objetivables, sino que principios val��ricos del contexto de Fe. Me refiero a la 1.- Vida de Santificaci��n y la 3.- Pureza moral. Por lo tanto son seis los comportamientos representativos de un Estilo de Vida y Conducta Cristiana para los fieles de la DSA: Comuni��n personal con Dios; Recreaci��n; Vestimenta; Joyas y adornos; Sexualidad humana y Salud. Salta a la vista que estos 6 comportamientos dif��cilmente representan el Estilo de Vida Cristiano. Por contraste, es complejo establecer las conductas que reflejen fielmente los atributos y virtudes de los seguidores del Se��or que viven en santidad durante su peregrinaci��n en esta tierra.

Tomando en consideraci��n las ense��anzas b��blicas, el Manual de Iglesia, el Working Policy, las 60 Declaraciones Oficiales de la IASD (Congresos y Concilios de la Asociaci��n General 1980-2012) http://www.adventist.org/beliefs/statements/index.html, reconocemos que los 6 comportamientos ya mencionados tienen relevancia y pertinencia espiritual y b��blica, pero son insuficientes, porque no dan cuenta del rol de ���Sal de la Tierra��� ordenado por el Se��or de Mat 5:13. Propongo a��adir otras conductas de tan alta significaci��n espiritual y testimonial como las seis anteriores. Estas son:

a.- Cultivar redes sociales virtuosas en la familia, amigos, en comunidad y la congregaci��n. b.-Prestar servicio amoroso a necesitados y pobres.

c.-Cuidar el medio ambiente.

Estos tres comportamientos tambi��n tienen base b��blica, son demostraci��n de la restauraci��n de la imagen de Dios en el hombre, son motivados por el Amor a Dios, glorificar a Dios y sembrar para el Esp��ritu y son parte de la testificaci��n y el servicio.

a.- Cultivar redes sociales virtuosas a nivel de familia, amigos, comunidad y congregaci��n. Frente a la creciente soledad del hombre actual y la precarizaci��n de sus redes de apoyo social, los cristianos estamos desafiados a practicar una activa sociabilidad en redes virtuosas, para pasar de pocos a muchos amigos, de familias d��biles a familias fuertes y de vida solitaria a vida comunitaria. El amor fraternal es un rasgo del cristiano, Rom 12:10. ���La Escritura claramente indica que una caracter��stica distintiva de los creyentes cristianos es la calidad de sus relaciones humanas. El esp��ritu de Cristo incluye amarnos y aceptarnos unos a otros (Respeto por Todas las Personas. Congreso AG, St. Louis, EE.UU. 05-Julio-2005). Desde el G��nesis la relaci��n familiar es un valor protegido por Dios. Dos declaraciones oficiales de la IASD dicen ���La Iglesia Adventista del S��ptimo D��a, en esta ��poca de crisis familiar, anima a cada miembro de la familia a fortalecer su dimensi��n espiritual y su relaci��n familiar mediante el amor mutuo, honor, respeto y responsabilidad���. (Hogar y la Familia, Congreso AG, New Orleans EEUU, 27-Junio-1985; Afirmaci��n de la Familia, Congreso AG, Indian��polis, EEUU, 05-Julio-1990).

Las Escrituras tambi��n promueven la amistad cristiana; se nos pide mostrarnos amigos, incluso m��s unido que un hermano. Prov 18:24. Jes��s mismo se presenta como nuestro superior amigo, ya que puso su vida por nosotros y nos ha dado a conocer todas las cosas del Padre. Por consecuencia nos pide reciprocidad en hacer lo que El nos manda. Juan 15:12-15. La integraci��n a redes comunitarias y de congregaciones tambi��n son ordenanzas inspiradas. B��blicamente, la comunidad de creyentes es el contexto para el crecimiento espiritual, nutrirse, expresar dones espirituales, servir, aprender la tolerancia, la unidad y la adoraci��n corporativa. Hech 2:44-47, 1 Cor 12, Heb 10:25. (SDA Theological Seminary. Andrews U. A Statement on Biblical Spirituality. 2011).

Por estas razones, la pr��ctica de una activa sociabilidad en redes virtuosas constituyen comportamientos significativos de quienes aman a Dios, glorifican a Dios, siembran para el Esp��ritu y aceptan desarrollar un Compromiso Total con Dios.

b.- Prestar servicio amoroso a necesitados y pobres. No hay duda que los nacidos de nuevo viviendo en santidad, sirven amorosamente y con pasi��n al necesitado y pobre. El Estilo de Vida de los adventistas no ser��a cristiano sino despliega comportamientos de generosidad y bondad con los postergados y desvalidos de la tierra. La Palabra de Dios, indica que el servicio valorado por el Cielo es algo mas que predicaci��n, es partir el pan de harina de trigo con el hambriento, albergar bajo nuestro techo a pobres errantes (��funci��n de los hogares de esperanza?), cubrir con ropa de tela (no con literatura) al desnudo y no escondernos (a la sombra de ADRA) del hermano necesitado. Isa 58:7-10. A nadie deja indiferente la objetiva conclusi��n del gran discurso de Jes��s sobre el fin del mundo, de San Mateo 25:31-46. Es el mismo Mes��as, Juez, Rey y Redentor quien aplica sentencia basada en conductas observables: dar de comer, recoger, dar de beber, visitar y cubrir al mas peque��o de los hermanos de Jes��s, en nuestro entorno terrenal actual.

Hay meridiana claridad en el deber individual de comportamientos de servicio cristiano. Pero la pr��ctica a nivel eclesial corporativa no ha tenido el mismo tenor. Al respecto, l��deres de programas universitarios adventistas de Trabajo Social de pregrado y postgrado, leg��timamente se est��n preguntando, si la Iglesia Adventista y la Acci��n Social son almas gemelas o extra��os compa��eros de viaje, o ��c��mo la IASD se har�� cargo de la Comisi��n Evang��lica de San Mateo 25?. (Jackson G.V. Social Work and Adventist Education, 2000; Pittman S, Drumm R. The Biblical Gounded Framework for Social Work. 2008).

En el 2010 la Asociaci��n General defini�� convicciones precisas ���Los Adventistas del S��ptimo D��a creen que las acciones para reducir la pobreza y sus consiguientes injusticias son una parte importante de la responsabilidad social de los cristianos���. ���Para lograr esto, los Adventistas, asociados con la sociedad civil, los gobiernos y otros, trabajan juntos a nivel local y a nivel global, para participar en la obra de Dios, de establecer una justicia perdurable en un mundo quebrantado���. (Pobreza Global. Congreso AG, Atlanta. EEUU, 03 Julio-2010).

Creo que ha llegado el tiempo para que como organizaci��n se mejoren la motivaci��n y habilitaci��n de comportamientos de acci��n social de los feligreses, en relevantes, m��ltiples y diversos ministerios de bondad en cada congregaci��n.

c.-Cuidado del Medio Ambiente. Apoc 11.18 advierte que al final de la historia se juzga y condena a los que destruyen la tierra. Las 6 recomendaciones del DEVCC no lo considera. Las Escrituras indican que el ser humano contamina la tierra y puede destruirla Isa 24:5, mientras que una fiel mayordom��a de la creaci��n de Dios, tal como fue entregada a Ad��n, comprende guardarla adem��s de labrarla. De igual modo el Se��or instruy�� a su pueblo a considerar ciclos de cultivos y descanso de la tierra al s��ptimo a��o, Ex.23:10-11. Incluso en medio de guerra o conflictos, los ��rboles se respetaban, Deut 20:19. Es inspirador ver a Jes��s c��mo entend��a las leyes de la naturaleza y respetaba los seres vivos, las semillas, los reba��os, las aves, las flores y reafirmaba la soberan��a de Dios sobre todo ser viviente, porque aunque se vendan dos pajarillos, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre Mat 10:29. A los creyentes nos asiste tambi��n responsabilidad en el cuidado de la creaci��n de Dios, integrando a nuestro desempe��o diario pr��cticas que ayuden a mitigar los grandes problemas del desequilibrio y destrucciones de ecosistemas. Por lo cual nos deber��a interesar ahorrar agua dulce, evitar la contaminaci��n de las aguas y del aire, proteger los bosques, evitar la erosi��n y desertificaci��n, resguardar los animales, aves y vegetaci��n en peligro de extinci��n, controlar la poluci��n de la tierra y mares con t��xicos, petr��leo y deshechos nucleares, privilegiar energ��as renovables, ahorrar energ��a de combustibles f��siles, reciclar deshechos, etc.

El lamento tambi��n se dirige a comportamientos inapropiados del pueblo de Israel. �����Os es poco que com��is los buenos pastos, sino que tambi��n holl��is con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbi��is adem��s con vuestros pies las que quedan?

Eze 34: 2,4,18. La reacci��n de la IASD sobre el cuidado del medioambiente ya ha sido publicada en tres declaraciones oficiales. (El cuidado de la Creaci��n y el Medio Ambiente. Concilio AG, Silver Spring, Maryland, USA. 12-Octubre-1992; El Medioambiente. Congreso AG. Utrech, Holanda. 8-Julio-1995; Mayordom��a del Medioambiente. Concilio AG,San Jos��, Costa Rica, 10 octubre 1996). Algunos de sus conceptos son: ���El progreso genuino, orientado hacia el cuidado de nuestro medio ambiente natural, recae sobre el esfuerzo ya sea individual o mancomunado. Los adventistas aceptamos el desaf��o de trabajar para restaurar el prop��sito total de Dios. En este compromiso, confirmamos ser mayordomos de la creaci��n de Dios y creemos que la restauraci��n total se concretar�� reci��n cuando Dios haga nuevas todas las cosas. ���

Para las nuevas generaciones de ni��os y j��venes adventistas de hoy, el tema medioambiental es un componente de su escenario val��rico. Lo importante es que ��sto tambi��n lo fue para los escritores b��blicos. Por tal motivo es l��gico que estos comportamientos se reconozcan como parte del modo de vida del creyente en santidad, para lo cual tendr��amos que integrar este cuidado dentro de la mayordom��a cristiana.

C.- ��A qui��n corresponde caracterizar el Estilo de Vida y Conductas cristiana, al Sacerdocio de todos los creyentes, o a pastores te��logos-administradores?. Sin duda que la autoridad de la Biblia como Palabra de Dios revelada, es la fuente de principios, valores y orientaci��n inspirada para recomendar, regular, estandarizar o normar conductas de los feligreses. En Jerusal��n se public�� el primer DEVCC por la participaci��n de los tres estamentos de la iglesia, ap��stoles (administradores), ancianos (pastores) y laicos Hech 15: 4-35. Este evento nos ense��a que el comportamiento cristiano es un reto que compromete no solo a los te��logos biblistas, sino que a todos los creyentes expertos de ciencias humanas que d��a a d��a tienen que resolver la interrelaci��n precisa de pr��ctica, ciencia y fe. En Jerusal��n colaboraron Barsabas y Silas y muchos otros laicos en la definici��n de Estilo de Vida cristiano.

Por su parte, cuando la institucionalidad adventista se��ala que su gobierno eclesi��stico no es episcopal , ni congregacionalista, sino que representativo, entonces se espera que dentro de la IASD el principio de Sacerdocio de Todos los Creyentes se exprese en forma evidente. Pero en la realidad, las Juntas directivas y Comisiones operativas en los niveles organizacionales por sobre la iglesia local, son poco representativas, porque los laicos siempre son menos del 20% de los integrantes. Desconozco cu��ntos laicos participaron en la redacci��n del DEVCC, pero seguramente no llegaron al 10%; lo cual desvaloriza el criterio de representatividad con que la IASD se muestra.

Hablar de Estilo de Vida, piadoso, saludable, seguro, ecol��gico, bondadoso, educado, cristiano, adventista y santo, es un tema b��blico interdisciplinario y multidisciplinario, que sic��logos, soci��logos, antrop��logos, m��dicos, ingenieros en seguridad y educadores adventistas pueden analizar constructivamente con pastores y te��logos. Esto es mas evidente cuando miramos que la pr��ctica de los adventistas bautizados, instruidos en las 28 Creencias, se encuentra alejada del ideal predicado. Esta brecha entre recomendaci��n y pr��ctica es sin duda el mas grave problema que tiene la definici��n de un Estilo de Vida como norma o regla religiosa.

En la vida cristiana, el proceso de cambio de conducta se acompa��a de demostraciones milagrosas de la Obra del Se��or en el coraz��n humano, tales como amar a Jes��s, y hablar de ��l, cambiar de religi��n, estudiar la Biblia, orar varias veces al d��a, guardar el s��bado, integrarse a los cultos, etc. Pero los progresos no son totales, ya que la mayor��a de los miembros de iglesia tienen un contexto sociocultural que obstaculizan el tiempo diario de comuni��n con Dios, ser ovolactovegetarianos, controlar la TV e internet, diezmar,etc.

Queda en evidencia que no basta con ���mucha oraci��n���, y clamar por ���lluvia tard��a��� y reavivamientos. Hacen falta mas recursos estrat��gicos, no desarrollados en seminarios teol��gicos, sino que conocidos y dominados por laicos y misioneros creyentes, expertos en disciplinas de las ciencias humanas, que pueden ayudar a conocer e identificar las barreras al cambio de conducta, y considerar la oportuna integraci��n de factores facilitadores, moduladores y condicionantes.

Por consecuencia, en una pr��xima actualizaci��n y revisi��n del DEVCC es indispensable, que al igual que en el Concilio de Jerusal��n, se integre a laicos como Barsabas y Silas, que en la actualidad, siendo miembros de congregaciones adventistas sudamericanas no fueron considerados en la redacci��n de la primera versi��n del DEVCC. Hechos 15: 4,22,23

D.-La organizaci��n o movimiento religioso que se atreve a normar conductas ��tendr�� una estrategia de implementaci��n? Lograr un estilo de vida basado en la dictaci��n de una norma es imposible. Una organizaci��n madura se hace cargo de todas las implicancias que tiene para sus integrantes y seguidores. Esto es sumamente cierto si se cuenta con informaci��n acerca de las barreras y condicionantes socioculturales del cambio de conducta o penetraci��n de innovaciones. La publicaci��n del DEVCC no se hace en un escenario vac��o, con receptores inocentes reci��n nacidos, sino que frente a una congregaci��n con patrones de incumplimientos de normas. Los miembros que diezman, que son lacto vegetarianos, estudian la lecci��n y la Biblia los 7 d��as, y asisten a la reuni��n de oraci��n los mi��rcoles, son menos del 30% de los que se congregan los s��bados. ��qu�� impacto tendr�� el DEVCC-2013 sin una adecuada estrategia de implementaci��n?.

El contexto religioso adventista sudamericano actual no est�� inmune a dos grandes condicionantes socioculturales que inducen incumplimientos, tal como soci��logos adventistas lo advierten con claridad. Por un lado el enorme peso de la cultura de la desconfianza en figuras de autoridad, fruto de la herencia cat��lica-colonialismo-clientelismo-dictaduras, y por otro lado la incursi��n f��cil del relativismo moral-individualismo-hedonismo-bienestar del postmodernismo. ( Cerd�� C. ���La Misi��n en contexto de Desconfianza��� en Misi��n y Contextualizacion, Klingbel G edit. E.Univ Adventista del Plata, 2005, pag 23-26). Ambas fuerzas modelan, deforman y obstruyen la vida cristiana y sus pr��cticas. Por esta causa es imperioso hacerse cargo de las barreras y emprender intervenciones a la medida.

En la promoci��n de conducta segura, estilo de vida saludable, autocuidado y educaci��n hemos aprendido que antes de publicar una pol��tica, norma o est��ndar aprobado, debemos construir una L��nea Base del actual comportamiento de nuestro grupo objetivo, para Identificar las brechas, los factores facilitadores, barreras y el punto de partida. Luego procedemos a una Sensibilizaci��n comunicacional; y reci��n entonces va la Difusi��n de la norma, junto a medidas de mitigaci��n de las principales barreras. A continuaci��n Evaluamos el impacto de este primer paso, para identificar los obst��culos residuales y el dise��o de m��todos de remediaci��n. Por ultimo vamos a la implementaci��n de remedios y refuerzos. La IASD sabe de Difusi��n de una norma, y de intervenciones remediales basado en metodolog��as espirituales y religiosas, que los pastores complementan con recursos cognitivos, motivacionales, de entrenamiento pr��ctico, y de derribamiento de barreras psicosocioculturales. Lo que falta es una estrategia de implementaci��n.

Esta reflexi��n me incentiva a valorar la importancia de los laicos como ���Sal de la Tierra��� en la misi��n de la IASD, ya que el evangelismo organizacional seguir�� privilegiando la misi��n como ���Luz del Mundo���. Mientras seguimos participando activamente en la testificaci��n y el servicio, tambi��n los laicos pueden levantar su voz para avanzar hacia una nueva eclesiolog��a adventista, donde se haga realidad el Sacerdocio de Todos los Creyentes. As�� lo esperamos cuando se actualice el DEVCC sudamericano.

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